22 de octubre de 2012

Dakar (Fann Hock). 20:23.

Cheikh Bethio Thioune es uno de los tantos líderes espirituales (o marabús) que hay en Senegal. En realidad, es de los más importantes. En abril de este año, dos de sus acólitos murieron de forma violenta y sus cadáveres fueron rápidamente enterrados. Las autoridades le encontraron culpable de estas muertes y le encerraron en la cárcel de Thiés, una región a unos 70 km. al este de Dakar. El pasado viernes le trasladaron a la cárcel de Dakar. Y se ha montado una buena. Sus seguidores, Thiantacounes,  salieron a la calle a protestar y se les fue de las manos. Coches y ventanas rotas a pedradas, mobiliario urbano destruido, autobuses incendiados… llevan unos días así. Y parece que la policía está desbordada. Podéis ver imágenes aquí o bien buscar a José Naranjo Noble en internet  para conocer más detalles sobre estos hechos. Es un periodista español que ahora reside en Dakar y que escribe artículos muy interesantes sobre actualidad social y política de Senegal. En cualquier caso, una vez más la religión y/o creencias espirituales son motivo de bronca. Creo que nunca podré entenderlo.

Por otro lado, el próximo viernes 26 se celebra el Tabaski  o Fiesta del cordero (Aïd-el-Kébir es su nombre árabe). Es una fiesta musulmana en la cual las familias sacrifican una cabra en honor de Ibrahim (Abraham), que estuvo a punto de sacrificar a su hijo porque Dios (Alá) se lo pidió para demostrar su fe (si eres creyente). Algo parecido a las matanzas de cerdos en España, pero enfocado a la religión. Así que, si normalmente es habitual ver unas cuantas cabras en las puertas de las casas de los senegaleses, estos días hay muchísimas más. Las familias intentan comprar la mejor posible, aún a costa de su sueldo mensual. Lo importante es que Alá quede bien contento con el sacrificio. En realidad la fiesta es muy divertida y tranquila. Todas las personas con las que hablas te invitan a su casa para disfrutar, comer y charlar.

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10 de agosto de 2012

Dakar (Plateau). 12:13.

Senegal está plagado de playas, algunas enormes. La playa de Yoff empieza en Dakar y termina en Saint Louis, recorriendo más de 200 km. La pena es que la mayoría está llenas de desperdicios. Realmente hay un problema con la basura aquí. Hace falta concienciar a la gente y las instituciones para mantener limpia la ciudad. Aunque puedes ver muchos barrenderos y basureros por las calles, es evidente que la ciudad tendría una cara completamente distinta si cuidaran más este aspecto. Y, después de conocer Camerún, tengo claro que un problema de este tipo puede afectar seriamente a la salud, sobre todo de las personas con pocos recursos, que aquí hay bastantes. Hay muchos artistas que se dedican exclusivamente a reciclar para crear sus obras. Pero no es, ni mucho menos, suficiente.

Parece que el paro en Senegal también es galopante (49% de desempleo en 2010). Así que puedes ver mucha gente vagabundeando por la calle, leyendo en un parque, haciendo deporte en la playa e incluso durmiendo. Hay gente durmiendo en los bancos, en los portales, en el suelo… Y con el insoportable calor lo pasan fatal. Vivir en la calle, privarte del derecho a una vivienda digna, no importa el país o la ciudad, es una de las muestras más despreciables de la condición humana.

También hay algunas personas pidiendo dinero, sobre todo en el centro. Algunos niños (muy pequeños) van en numerosos grupos con un bote o cubo en la mano. Les llaman talibé; la mayoría vienen de las zonas rurales de Senegal, Mauritania, Mali, Guinea, Sierra Leona… Son enviados por sus familias a las que los marabout (líderes espirituales musulmanes) engañan garantizando asistencia sanitaria y formación religiosa. Pero el hecho es que las mafias les obligan a mendigar por las calles y les maltratan brutalmente si no consiguen el suficiente dinero. Unicef habla de más de 150.000 niños de menos de 10 años. También algunas madres con sus bebés se acercan a los coches pidiendo limosna. Y en las calles principales se juntan para mendigar personas con unas enfermedades terribles: malformaciones, amputaciones… En los centros de las grandes ciudades es dónde más se acentúan las diferencias entre riqueza y pobreza. Y Dakar no es diferente en eso.