12 de abril de 2012

Yaoundé (Bastos Quartier). 20:39.

En las últimas semanas leo en varios medios de comunicación la noticia sobre un juicio por homosexualidad en Yaoundé. Aquí mostrar públicamente ser homosexual es un delito penado entre 6 meses y 5 años de cárcel. Es una ley de los años 80 que sigue vigente (Artículo 347 bis del código penal). Matar elefantes con ametralladora son 3 años. Estos días, después un año encarcelado, han juzgado a un chico que reconoció su homosexualidad después de ser delatado por un desconocido al que, al parecer, le molestaba su conducta. El juicio duró menos de 10 minutos: “Ah, ¿Que sigues con eso de ser homosexual?  Pues a la cárcel 5 años y te callas la boca. ¡Siguiente!“. El Ministerio de Justicia dice: Es una ley dura, pero es una ley. Punto. Además, y sobre todo en Douala, parece habitual localizar, acosar, robar o dar palizas a los homosexuales. Por supuesto, las Iglesias católica y musulmana, muy respetadas por aquí, hablan de un complot contra la familia tradicional, que lo que hacen va contra la naturaleza, que es una perversión moral inaceptable… y, claro, eso no ayuda a normalizar la situación. Más bien al contrario. Algunos organismos y abogados independientes luchan frente a la homofobia pero les queda mucho camino por recorrer.

Aunque el país tenga una mal llamada estabilidad política (lo llaman democracia y no lo es), no quiere decir ni mucho menos que tenga estabilidad social. Aquí es muy difícil no darse cuenta de lo miserablemente injusto que es el mundo. Un mundo repleto de recursos PARA TODOS. Ni siquiera hay clase media en Camerún. O perteneces a la ostentosa élite (10 % de la población como mucho) o mantienes una cotidiana pelea por sobrevivir de la manera más digna posible. Y la mayoría de lo que veo tiene poco de digno. Aquí no tienen fuerza suficiente para primaveras árabes o 15-M. Aguantar el tirón ya es suficiente. Una tarea titánica, puedo asegurarlo.  Y la falta de expectativas es terrible. Con el saqueo constante al que están sometidos, veo tremendamente difícil conseguir algo parecido a la clase media a corto o medio plazo.

Los gobernantes, la clase política mundial y organismos como el FMI, el Banco Mundial… llevan demasiado tiempo manejando todo esto de una forma… grotesca. Por no hablar de países como Guinea Ecuatorial, Nigeria, Níger, Chad, Sierra Leona, Zambia, Liberia, Uganda, Etiopía, Somalia… la lista es interminable. Aquí los abundantes recursos y el dinero que generan se lo llevan a manos llenas empresas y bancos extranjeros. Por supuesto, la masa social no percibe ningún tipo de beneficio económico, infraestructuras decentes o cualquier otra cosa. Lo único que reciben es miseria y opresión. De hecho, hasta traen trabajadores chinos o turcos, de forma que los cameruneses ni lo huelen. Como escuché en alguna cuña de radio, la paz no es sólo ausencia de guerra. Y aquí no hay paz.

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Un amigo me recomendó el documental “Life and Debt” (Stephanie Black, 2001). Trata sobre la atroz avaricia con que EEUU, con el apoyo de organismos mundiales (que curiosamente han creado los mismos EEUU…) puede destruir tranquilamente la economía (y la sociedad) de un país como Jamaica hasta destrozarlo. Todo legal, ojo. Aquí ocurre algo parecido, sólo que el pastel es más grande y el día a día de la población es mucho peor. Por supuesto, como no hay coches ni contenedores ardiendo, pues no sale en la tele.

Aunque también pienso que estas flagrantes injusticias sociales en África,  Oriente Medio, Europa, China… (¿En todas partes?) tarde o temprano se equilibrarán. Tan sólo espero que no terminen obligándonos a todos a liarnos a tortazos. Que ya vale de aplastar a la gente.

Por cierto, las pocas noticias que llegan de España son del tipo: “España en caída libre”, “La peor situación desde la dictadura de Franco”, “Cifra record de parados”… Y una cosa que les sorprende mucho (y a mí me avergüenza más) es que ningún gobernante español, dictador o no, ha sabido más idiomas que el español. ¿Cómo queréis que gobiernen un país si ni siquiera saben inglés? , me preguntan. ¡Viva el vino!, les respondo.

El mejor cimiento y zanja del mundo es el dinero.

Don Quijote de la Mancha.

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