21 de mayo de 2012

Yaoundé (Bastos Quartier). 17:33.

La carretera que va de Yaoundé a Douala es la más importante y transitada del país. Recorre unos 250 km. y tiene un solo carril en cada sentido por el que circulan personas (muchos niños que van y vienen del cole, vendedores, agricultores…), bicicletas, motos, coches, camiones enormes, furgonetas, autobuses…la mayoría tan cascados que no entiendes cómo pueden circular a velocidades tan altas (Aquí nadie respeta el límite de velocidad). Es una carretera cochambrosa que no tiene más de 30 cm. de arcén (dónde lo tiene) por lo que la espesura de la brousse (maleza o sabana en castellano), además del nulo equipamiento, la hacen muy peligrosa. Aquí hay árboles inmensos y tormentas muy frecuentes que los derriban, provocando muchos accidentes. Y cada pocos kilómetros puedes ver cantidad de vehículos averiados esperando que alguien venga a echar una mano, generalmente los lugareños de los pueblos cercanos. Las cifras oficiales dicen que mueren 1500 personas al año en esa carretera. Pero me parecen pocas para las exageradas imprudencias que puedes ver constantemente.

El 20 de mayo es la fiesta nacional en Camerún. “Fete de l’Unité” la llaman. Durante muchos días antes, la radio y la televisión no paran de recordar machaconamente que debemos estar preparados para la fiesta. Pero llegado el día, el ambiente, al menos en Yaoundé, no tiene nada de festivo. La poca gente que hay por las calles parece más seria de lo normal. Y la ciudad está plagada de militares que, con bastante mala educación y cara de perro, te indican que te apartes de su camino. Es una de las pocas veces al año que Paul Biya está en Camerún (por unas horas) y la paranoia de seguridad es tremenda. El caso es que hay un desfile militar parecido al de España en el 12 de octubre. Desfilan una enorme cantidad de fuerzas del orden y vehículos (con un desorden fantástico), cuatro aviones y dos helicópteros. Pero la gran diferencia es que aquí está pensado exclusivamente para darlo por la tele, no para que lo vean los ciudadanos de a pie. No hay posibilidad de verlo en condiciones si no eres algún políticucho de turno (de los que hay mogollón). La única opción es verlo desde lejos subido a cualquier sitio con un montón de gente apiñada alrededor. Es más, los mismos militares que cortan las calles con cara de perro y bastante mala educación te prohíben usar la cámara de fotos. Desde luego, no es una buena forma de promocionar el país.

Prefiero el bastón de la experiencia que el carro rápido de la fortuna. El filósofo viaja a pie.

Pitágoras de Samos. Filósofo griego. 582-507 a.C.

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