16 fotos. Junio 2013.

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1 de mayo de 2013

Dakar (Fann Hock). 08:17.

La isla de la Madeleine (Île de la Madeleine) es la última que me faltaba por conocer de la península de Cabo Verde, la parte más occidental de Dakar y también del continente africano. Es un pequeño lugar (menos de dos km. cuadrados) deshabitado y formado por rocas volcánicas. Como solo llueve dos meses al año, la mayor parte del tiempo está plagada de plantas secas y algún baobab, y también según la época del año puedes observar muy distintos tipos de aves migratorias.

Parece una auténtica isla del tesoro y, si tienes pensado acercarte a conocerla, deberás ir preparado con ropa y, sobre todo, calzado adecuado. Para llegar desde Dakar, puedes coger un cayuco como los de los pescadores en el mercado de Soumbedioune y llegar en unos 20 minutos. Ida y vuelta te puede salir por unos 6 euros. Y, si quieres, puedes llevarte algo de pescado para cocinarlo allí a la parrilla. Una vez allí, tienes una playita de conchas, rocas enormes, zonas semidesérticas, vistas espectaculares… así que se hace imprescindible ir preparado con botas o calzado de montaña y algunas chanclas o sandalias para atravesar un pequeño riachuelo que hay, así como acceder a distintos lugares de la isla.

Es el lugar perfecto para pasar un tranquilo y aislado día de campo en un entorno de película de piratas. Hasta hay un pequeño islote al lado llamado la isla de las serpientes (Île aux serpents)…

29 de octubre de 2012

Dakar (Fann Hock). 08:47.

Popenguine es un pequeño pueblo a unos 60 km. al sur de Dakar. Por el camino puedes ver algunos árboles llamados baobabs, uno de los emblemas de Senegal. Una particularidad de este pueblo es que cuenta con una catedral que es lugar de peregrinaje (patrocinado por Western Union, sin broma) de muchos africanos católicos (creo que durante abril o mayo). En cualquier caso, aquí la mayoría también es musulmana. Lo curioso para mí es que al fin he encontrado un africano abiertamente ateo, sin problemas por hablar del tema. Ni dioses, ni elegidos, ni sermones, ni mandamientos; la cosa es intentar hacer el bien porque sí, porque es lo suyo. Nada de infiernos, pecadores y otras mandangas. Me reconforta encontrar gente así, sobre todo en estos tiempos de radicalismos religiosos.

Por otra parte, Popenguine es un pequeño paraíso en la Tierra. El pueblo es muy pequeño, pero puedes encontrar todo lo que necesites. La gente es muy amable también aquí; no tienen ningún problema en echarte una mano para lo que sea o invitarte a comer con la familia. La zona cuenta con unos de los observatorios de aves más importantes del mundo, si bien no es necesario recorrerlo para ver una exagerada variedad de pájaros. Solo con pasear por el pueblo o sus alrededores, ves tantos que parece irreal. Además cuenta con una fantástica playa, mucho más limpia que cualquiera de Dakar y muy tranquila. Puedes alquilar una casa en la misma playa por un precio muy razonable y disfrutar de la naturaleza con toda la calma del mundo.