16 de diciembre de 2011

Yaoundé (Bastos Quartier).23:36.

La semana pasada, durante la ceremonia de clausura del festival Images en Live, tuve la oportunidad de ver el documental suizo Europaland. Trata sobre la imagen que algunos ciudadanos de Yaoundé tienen de Europa; algunos que han estado  y otros que no han estado nunca (la mayoría). Evidentemente, no es representativo de toda la ciudad y mucho menos de Camerún (son 20 millones) pero me resultó interesante ver algo que tenemos en común: tanto la idea preconcebida que tienen los africanos de Europa, como los europeos la tenemos de África, son muy poco acertadas. En mi opinión, la única forma de saber cómo son las cosas es conocerlas de primera de mano. Y escuchar a la gente. Los medios de comunicación engañan a las personas aquí y allí, creando falsas esperanzas a unos y temores infundados a otros. Como ya dije, la corrupción y la mentira son denominador común en ambos continentes.

He visitado algunos colegios e institutos estos días. Puedo decir que las actuales y próximas  generaciones en Camerún son gente muy bien preparada en diversos ámbitos, pero con un gran problema: la falta de recursos. He conocido algunos profesores que hacen auténticos esfuerzos para dar clase de cualquier asignatura, en cualquier parte y en cualquier condición. La cosa es aumentar el conocimiento. Pero necesitan  recursos e infraestructuras (como la mayoría de sectores aquí). Y reciben con mucha cordialidad el interés de los extranjeros en sus actividades. Es muy enriquecedor compartir pensamientos y opiniones con personas de lugares tan distintos.

Aquí, cada vez que el presidente Biya o su mujer salen en coche para algún evento, les acompaña una caravana de unos 50 o 60 vehículos, incluidos coches blindados, vehículos de asalto, motos, ambulancias… y cortan la mayoría de calles de la ciudad, a la vez que se inundan de militares y policía. Incluso, algunas veces, desalojan edificios para que la gente mire la comitiva pasar. Pero en realidad, la mayor parte del tiempo está fuera de Camerún. Muchos ciudadanos dan por ciertas las posibles irregularidades en las últimas elecciones. Y muchos periódicos y medios  le critican duramente. Aquí la libertad de expresión está interiorizada.

Pocas novedades en la sección gastronómica; he probado la mandioca, que es típico aquí. Está fermentada y va envuelta en hojas. No podría definir el sabor pero no me entusiasmó. Lo comen para acompañar, como el pan. Si me gustan unas pequeñas empanadas con carne picada, verdura y una salsa picante. La carne es de vaca, que aquí tienen joroba, unos cuernos enormes y son más grandes que las de España.

El lobo vuelve a casa por Navidad, que mis 15 días con la familia y los amigos no me los quita nadie. Tendré oportunidad de disfrutar del frío de la llanura manchega (Es extraño estar a más de 25 grados en diciembre) y compartir buenos momentos con mi gente.

A partir de enero, tengo intención de conocer el oeste y el norte del país. Camerún es conocido como África en miniatura porque reúne prácticamente toda la diversidad del resto del continente, así que hay muchas diferencias dentro del país. Espero ver gran parte de ellas durante los próximos meses.

Hay mucha diferencia entre viajar para ver países y viajar para ver pueblos.

Jean Jacques Rousseau (1712-1778) Filósofo francés.

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